viernes, 12 de febrero de 2010

VIVIR EN UNA NOVELA EN LA SIESTA, PARA LUEGO POR LA NOCHE ESTRELLARSE CONTRA LA REALIDAD

En tiempos pasados lo fueron Gabriel Corrado, Jorge Martínez, Carlos Calvo… Hoy en día lo son Facundo Arana, Estevanez, Mike Amigorena…
Estos galanes de la vida y fantasía de muchas… son quienes nos erizan la piel por una hora de novela, los que nos hacen emocionar hasta las lágrimas, y los que rellenan cada una de nuestras fantasías romántica y, porqué no, sexuales.
-Cenas a orillas del mar
-Carruajes de corceles blancos
-Brindis a la luz de las velas
-Proposiciones de casamiento bajo una lluvia de pétalos
-Declaraciones de amor
-Serenatas en medio de una noche estrellada
-Fines de semana en una cabaña, sentados al calor de la chimenea
-Poemas escritos a puño y letra
-Pancartas con declaraciones de amor en plena avenida
Tantas otras fantasías que quedan colgadas del tendedero…
Una ve la novela y se queda profundamente enamorada del galán. Y por la noche, después de lavar los pisos, planchar la ropa, una le reza a Diosito una oración para que cuando mañana amanezca transforme al animalito que duerme al otro lado de la cama (que ronca como hipopótamo y huele a búfalo) en un bello y fuerte corcel.
Soñamos, soñamos… soñamos con que algún día del mes que viene, o del que viene, o del próximo, nos agasajen con una cena a la luz de las velas. Y autoengañadas, nos contentamos con asados a la luz de la lamparita a kerosén, a orillas de la ruta ¡Eso es amor, mierda!

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