En tiempos pasados lo fueron Gabriel Corrado, Jorge Martínez, Carlos Calvo… Hoy en día lo son Facundo Arana, Estevanez, Mike Amigorena…
Estos galanes de la vida y fantasía de muchas… son quienes nos erizan la piel por una hora de novela, los que nos hacen emocionar hasta las lágrimas, y los que rellenan cada una de nuestras fantasías romántica y, porqué no, sexuales.
-Cenas a orillas del mar
-Carruajes de corceles blancos
-Brindis a la luz de las velas
-Proposiciones de casamiento bajo una lluvia de pétalos
-Declaraciones de amor
-Serenatas en medio de una noche estrellada
-Fines de semana en una cabaña, sentados al calor de la chimenea
-Poemas escritos a puño y letra
-Pancartas con declaraciones de amor en plena avenida
Tantas otras fantasías que quedan colgadas del tendedero…
Una ve la novela y se queda profundamente enamorada del galán. Y por la noche, después de lavar los pisos, planchar la ropa, una le reza a Diosito una oración para que cuando mañana amanezca transforme al animalito que duerme al otro lado de la cama (que ronca como hipopótamo y huele a búfalo) en un bello y fuerte corcel.
Soñamos, soñamos… soñamos con que algún día del mes que viene, o del que viene, o del próximo, nos agasajen con una cena a la luz de las velas. Y autoengañadas, nos contentamos con asados a la luz de la lamparita a kerosén, a orillas de la ruta ¡Eso es amor, mierda!
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